Atardecer en Dubai

Atardecer en Dubai

viernes, 6 de enero de 2012

Descompuesto

Ya hace más de 4 años que no como en McDonald’s (no porque no me guste, sino porque sé que es muy malo para la salud). Esta fue una decisión que tome voluntariamente antes de irme a Estados Unidos por 9 meses  porque temía ponerme gordo. Esto no hizo ninguna diferencia ya que igual volví como una pelota.

Aun cuando paso cerca de un McDonald mis papilas deliran por probar otra vez una papita frita. Me pregunto: como será comer McDonald’s de nuevo, después de tanto tiempo? El 21 de Octubre esta promesa cumple 5 años.

Esta es la analogía mas halada por los pelos para poder explicar cómo me siento respecto a mi visita a Venezuela y mi ahora inminente regreso a Londres. El tan solo hecho de pensar que en 10 horas estaré de vuelta en esa fría, pálida pero increíble ciudad, sin saber que en al menos un año estaré de vuelta en casa me noquea (es esa una palabra?). Me deja en el piso. Descompuesto.

Hace un año estaba en una situación similar: había pasado dos meses afuera, estaba disfrutando las navidades en Venezuela y pronto volvería a Londres para no regresar a Caracas en un año. Estaba un poco más animado, preparado, pues solo había estado dos meses fuera de casa.

Hoy es distinto. Ya ese año paso y solo estuve un mes acá. Ese mes, comparado con todo el año que espere, ha pasado volando. Como un relámpago. Ya me toca volver a empezar, y es eso lo que no quiero. Comenzar el ciclo.

Porque espere demasiado! Porque fue hoy, cuando me tuve que despedir de mi hermana, de mi sobrina, de mis mejores amigos y de mi familia, que me recordé que no hubo un día, en todo ese año, en que no haya pensado en Venezuela: mi hogar. Fue demasiado remar, demasiado esperar para tan corto y fugaz placer. Se sentirá siempre así?

Creo que si volviera a comer McDonald’s sería lo más increíble de la vida, pero se acabaría en que, 15 minutos? Cuanto tendré que esperar de nuevo? Esto es como pasar todo el día cocinando un pernil de navidad para devorarlo enseguida. Los momentos con los seres queridos no deberían ser limitados. Sin embargo, en mis circunstancias siempre lo serán. Lo detesto.

Detesto tener a Venezuela como mi ancla. Que el país este tan destruido que sea incapaz de ofrecerme todo el bienestar que una patria prestada, como Inglaterra, me da siendo extranjero. A pesar de esto, todo lo que quiero y me hace falta esta en Venezuela. En Londres no hay nada que extrañe. Yo vivo en Inglaterra, pero es aquí, en Venezuela, donde está mi corazón. Lo demás es solamente un hogar temporal. Soy un nómada esperando volver a casa.  

1 comentario: