Nos besamos.
Tu lápiz labial dejó su rastro en mis labios, y así mismo lo dejé yo en tus mejillas, cuello y frente; regresando nuevamente a tus labios en una cíclica travesía de desenfreno y placer.
Nos miramos y nuestras caras lo dicen todo: tu marca en la mía y mi marca en la tuya.
Prueba de que ambos somos culpables. No hay escapatoria.
Me encanta!
ResponderEliminarY este también.
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