Atardecer en Dubai

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sábado, 19 de febrero de 2011

Estambul Parte II/La Mezquita Azul

El Hostal Antique, como les dije en mi entrada anterior, queda en una urbanización que se llama Sultanahmet. Es allí prácticamente donde quedan la mayoría de las atracciones turísticas en Estambul. No les miento cuando les digo que entre nuestro hostal y la Mezquita Azul no nos tardamos más de 3 minutos caminando. De hecho, la primera noche que llegamos tuvimos que salir a sacar dinero de algún cajero. Siguiendo las instrucciones del recepcionista del hostal llegamos al lugar que estaba justo al lado de una mezquita enorme. Sacamos dinero (Liras Turcas) y nos preguntamos cúal mezuita era esa. ¿Adivinan?

Era Hagia Sofía.

Pero volvamos a la Mezquita Azul. Tras leer las descripción escrita en en libro turístico que compramos sobre Estambul, dice que fue la Mezquita más importante hecha durante los siglos del Imperio Otomano. De hecho, supuestamente rivalizaba a la de la Meca por tener 6 minarets. Los minarets son las torres que rodean a la Mezquita. En un principio, el Sultán Ahmet I quería hacer un minaret de oro justo al lado de lo que iba a ser la gran mezquita. Pero como construir una torre tan grande hecha de puro oro era extraordinariamente caro (incluso para un imperio tan poderoso), el arquitecto se las ingenió para cumplir los deseos del Sultán. La palabra oro en turco significa oro, pero también hace referencia al numero 6. Entonces en vez de hacer un solo minaret hecho de oro, el arquitecto decidió hacer 6 minarets. ¿Qué confusión no?

Sumado a lo espectacular que es estar en esa plaza que une a Hagia Sofia con la Mezquita Azul (están construidas una en frente de la otra -como si no fuera suficiente ver solo una de ellas-), entrar a la mezquita me dejó sin aliento. Ninguno de nosotros podía hablar. Es ENORME. Las paredes estan repletas de cerámica azul, verde y aguamarina. Hay mozaicos por todos lados. El video que les dejo al final se las va a mostrar mejor obviamente.

El último día antes de irnos al aeropuerto fue a esa mezquita a la que corrí 20 minutos antes de tomar el bus. Eran las 9 de la mañana cuando llegué, me senté y dí gracias. ¿A Alá? ¿A Dios? No importaba. La sola sublime e imponente presencia de la mezquita y las 4 columnas que la sostienen eran suficientes para sentirse en el corazón de un ser celestial. Sentí mucha paz. ¿Será que en mi otra vida fuí Musulmán?

(Qué manera de echar a perder un buen párrafo) 

El punto que quiero hacer es que el sentimiento que viví en ese momento me pareció universal a pesar de que solo fui yo quien lo sintió. Algo me dice que todos estabamos estabamos en ese mismo trance. ¿Tendrá esto sentido?


NOTA: ninguna de las fotos que aparecieron en las entradas anteriores fueron tomadas por mi. Los fotógrafos del viaje fueron Samuel Flores, Carlos Lagrange, Ian Connors y Valeria Del Castillo. Los videos si son míos. THE REAL WORL ISTANBUL.

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