Atardecer en Dubai

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jueves, 3 de marzo de 2011

Llamado INCONTROLABLE de la naturaleza en Hagia Sofía

Desde que vi clases de Historia del Arte en 8vo grado yo siempre había querido ir a la Capilla de Santa Sofía o Hagia Sofia. Su peso histórico es interesantísimo pues es un híbrido entre dos religiones: cristianismo e islamismo. Fue construida durante el imperio Bizantino como una iglesia cristiana ortodoxa, pero luego de la invasión del imperio Otomano en el siglo XV, los turcos la transformaron en una mezquita. ¿Será que este acto demuestra que los turcos valoraron el legado del imperio Bizantino conviertiéndolo en suyo? ¿Fueron los turcos completamente bárbaros en este sentido?

Además de Hagia Sofía, otras construcciones Bizantinas también permanecieron durante el tiempo. Luego de visitar a Hagia Sofía fuimos a las Cisternas; bóvedas subterráneas donde el imperio Bizantino solía almacenar el agua en caso de guerra. Para ese entonces el imperio Bizantino se suministraba de agua a través de ríos, pero cuando entraban en guerra los enemigos ponían veneno en las corrientes para debilitar a la población. Cuando esto se sospechaba, la gente tomaba agua de las cisternas.

Pero volvamos a Hagia Sofia. Tengo que admitir que cuando entré no estuve tan impresionado como lo estuve dentro de la Mezquita Azul. Por dentro la capilla está muy deteriorada. La humedad ha borrado las pintura y los mosaicos se han ido destruyendo con el tiempo. Sin embargo, su inmensidad sigue siendo sublime. A los lados de la capilla hay como una serie de botones gigantes (o escudos) con letras árabes hermosísimos. Si sigues la mirada hacia el otro extremo de la capilla, donde se supone que estaba el altar, entre dos botones árabes, ¿sabían quién estaba? la virgen María. Una imagen increíble.


Pero en ese instante, como un relámpago, me dieron unas ganas de ir al baño apocalípticas.

PARÉNTESIS: (Ahora me doy cuenta de que la manera en que me provocó contar la historia de mi viaje a Estambul no fue la más adecuada. Queriendo dividir el viaje por visitas a lugares en vez de manera cronológica, me hizo olvidar hablarles sobre la primera noche. Esa noche salimos a Taksim Square a caminar y a comer. Bueno, caminamos por los callejones, vimos un poco de la movida nocturna -la gente come almejas y cotufas de noche-, y verdaderamente se veía bastante entretenida. Lo que vale resaltar es que esa noche comimos nuestra primera comida Turca. Estuvo BUENÍSIMA. Era comida como comida árabe. Lo malo, es que a pesar de lo buena que estuvo, mi estómago no estaba muy preparado para tanta especie. ?¿Habrá sido el agua?)

Inmediatamente tuve que salir corriendo de Hagia Sofía en búsqueda de un baño. Podía ir corriendo hacia el hotel (total, estaba a 3 minutos) pero eso implicaba volver a pagar la entrada para la capilla al volver. Mi única opción entonces era ir al baño de la basílica. Resultó ser super limpio y cómodo. Luego de eso, es IMPOSIBLE que olvide mi experiencia en Hagia Sofía.

Por cierto, se me olvidaba: Hagia Sofia significa divino poder, divina paz y divina sabiduría.

Volví a entrar a la basílica. Me encontré con mis amigos -quienes me estaban esperando impacientes- para saber que otro de ellos también había ido al baño. Encontrar un baño en cada lugar al que íbamos se iba a convertir luego en el tema del día. En el segundo piso de la basílica vimos los restos del mosaico de Jesucristo que yo una vez dibujé en bachillerato.

(Esta en realidad no es la foto que quería poner)

Y luego nos fuimos.

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